Mirando la frescura del agua al caer,
escribo estas frases que quisiera hacerte entender,
para que traduzcan lo que no puedo esconder,
todo aquello que siento y no sé cómo decirte al volver.
Y en mi soledad, cuando quiera salir a buscarte,
miraré hacia la luna con deseos de encontrarte,
y cuando su brillo se refleje en tus ojos al mirarte,
sentiré que hasta el cielo quisiera acompañarte.
Cuando amanezca tu lindura junto al sol de la mañana,
daré gracias por tus ojos y por tu mirada temprana,
porque en medio de esta vida, tan incierta y tan lejana,
tu sonrisa es esa luz que mi tristeza siempre sana.
No existe en esta vida una estrella que pueda alumbrar
como alumbran tus ojos cuando me vuelves a mirar,
y hasta el sol, por compararse, se ha tenido que ocultar,
detrás de alguna nube, porque tú sabes brillar.
Porque pintas el paisaje con una magia diferente,
y esa sonrisa traviesa sigue viviendo en mi mente,
como un pequeño recuerdo que permanece presente,
como algo que, sin querer, se quedó eternamente.
Quiero tener tu fragancia, quiero tenerte aquí conmigo,
guardar todos tus recuerdos como mi mejor abrigo,
y amarte todo lo que pueda, sin miedo y sin castigo,
darte todo lo que pueda, aunque el tiempo no esté conmigo.
Quiero darte aquellas flores, las cosas de aquellos días,
los momentos que vivimos, las pequeñas alegrías,
y la vida que nos queda, con sus noches y sus días,
aunque sé que con el tiempo quedarán fotografías.
Y si al final de este camino solo quedan los recuerdos,
si se pierden las palabras y se apagan nuestros sueños,
quiero que quede este amor, aunque pasen muchos tiempos,
como un tatuaje en el alma, más profundo que mis versos.
Porque te veo en todo aquello que algún día aprendí a amar,
en las flores, en la luna, en el silencio y en el mar,
en la luz de cada tarde cuando empieza a anochecer,
y en las cosas más pequeñas que me hacen recordarte otra vez.
Y si el amor fuera una flor, tú serías mi jardín,
el lugar donde florece todo aquello que hay en mí,
cada pétalo, un recuerdo que me lleva hasta ti,
y cada aroma, una historia que quisiera repetir.
Por eso quiero regalarte una flor al terminar,
no para decirte todo lo que no sé explicar,
sino para que en sus pétalos puedas siempre recordar
que hubo alguien que en silencio te aprendió a amar.
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Autor:
Glass (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 31 de agosto de 2026 a las 19:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Online)
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