Sin título

Saborío Parreaguirre, Marco Antonio

Me encuentro vagando. Tranquilo.
Sintiendo la brisa acompañar mi dicha. 
Mi paz es como la nube de medio día.
Veo el cauce y el sonido me calma.

De pronto la observo entre el tisú del sol.
Iluminada. Dorada como tesoro.
Ojos cafés; fijos y profundos 
como un buen Ron añejo.

Me obsequia su mirada de desdén,
mas yo sé que guarda inexperiencia.
Al verme baja la cabeza y
esboza una sonrisa.

¡Visitaré esa tierra colonizada por mí!

Recuerdo ese arribo.
Solemne pisé esas tierras.
Dejé mi marca en sus planicies.
La exploré y la exploté.

Aún llevo conmigo su humedad.
Esos caudales saciaron mi sed.
Ese pétalo resguardado por sus piernas.
¡Qué suavidad!
Deleité mis labios con su néctar.
Exploré hasta derramar sus lágrimas. 

¡Desató mi insensatez!

Hoy la contemplo silente.
Quiero y me detengo.
No sé si pueda otorgarle
otro desmayo.
Me da ternura mas siento el ansia ganando.
Intento no ser caballeroso, 
mas la responsabilidad me gana. 
Trato de no besar su mano, 
aquella que me acarició en el climax. 

No pretendo amarla.
Sólo jugar a que nos amamos.

 

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