III. EL AMOR
Entonces lo vio volar.
No era un dios. Era un hombre.
Perseo, con sandalias aladas, que venía de matar a Medusa.
Y la vio. Atada. Rota. Floreciendo.
Y se enamoró no de su cuerpo desnudo,
se enamoró de su resistencia.
Bajó y le dijo:
"No te voy a rescatar porque seas bella.
Te voy a rescatar porque, aun encadenada, sigues dando rosas.
Y eso, Andrómeda, es lo que yo quiero llevarme a casa."
Y peleó contra el monstruo.
No por el pueblo,
por ella.
Y la desató.
Y donde había cadena, le puso la mano.
IV. (EL FINAL QUE YO QUERÍAS)
No se casaron y fueron felices para siempre.
Se casaron y por fin,
alguien le preguntó a Andrómeda qué quería ella.
Y ella dijo: "Quiero un jardín donde nadie me vuelva a atar."
Y Perseo le dio el mar entero.
Fin.
_De Paloma para Paloma._
_La que fue atada por envidia y desatada por amor._
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Autor:
Reyna de corazones (
Online) - Publicado: 30 de agosto de 2026 a las 22:40
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 3

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