AHÍ

Kenneth Emilio Vargas Ovalle

 

En momento de, amar, solo queda despertar. Los sueños no son respiros ni los suspiros son recuerdos. Tus manos ya no calman.

El silencio es tierno, me devuelve cordura.

La arena se cuela en los zapatos para recordarme que todo lo vivido no fue lindo, que las luces de estrellas vividas ya están muertas.

Ya no sueñes. Hoy reiré y gritaré.

No me sueñes, que yo ya no volveré.



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