¡Una mujer me habla II!
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer de sombras, mujer de estrellas.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer que ama, mujer que habla…
mujer que sueña.
Mañana
Hay una mujer con el corazón entre las manos.
En sus penas de mañana dibuja:
a un chiquillo con la cara sucia,
un pantalón de abriles ajados
y una estrella con lágrimas en cada punta.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer de sombras, mujer de estrellas.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer que ama, mujer que habla…
mujer que sueña.
Tarde
La tarde lleva la cara pintada,
jeans de luto apretado,
cabellos de blanca y largas lunas,
y viaja tan sola… tan sola como ninguna.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer de sombras, mujer de estrellas.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer que ama, mujer que habla…
mujer que sueña.
Noche
Hay una mujer…
y un ramillete de flores mustias.
En sus noches hay una danza de gatos
y perros que muerden y aúllan a la luna,
mientras su voz la viste de amarguras.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer de sombras, mujer de estrellas.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer que ama, mujer que habla…
mujer que sueña.
Aurora
Mujer de sueños cifrados,
espigas de trigo deseado
y auroras que su camino bifurcan;
una voz como disco rayado,
con hojas caídas del cielo
y un baño de nieves injustas.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer de sombras, mujer de estrellas.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer que ama, mujer que habla…
mujer que sueña.
Excomunión
Mujer, ramillete de flores mustias.
Mujer, entre tierras distintas,
Mujer, de corazones partidos.
Mujer, la de los dioses mojados:
Mujer, estos dioses...
son los mismos que hoy te excomulgan.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer de sombras, mujer de estrellas.
Sentada en el ocaso de una puerta,
mujer que ama, mujer que habla…
mujer que sueña.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de agosto de 2026 a las 17:25
- Comentario del autor sobre el poema: Porque algunas voces no necesitan que hablemos por ellas. Solo necesitan que aprendamos a escucharlas. Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos
- Categoría: Triste
- Lecturas: 36
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- En colecciones: ¡Ofrendas a la mujer!.

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Comentarios5
Excelente poema, y buena música,
Gracias por compartir
Saludos Racsonando
Muy agradecido.
Bendecido día.
Simplemente hermoso poema
estimado Oscar.
Un placer leerte.
Un fuerte abrazo y bendiciones.
Un gran abrazo. Muy agradecido.
Bendecido día.
Genial tu preciado versar estimado poeta y amigo Racsonando
Saludos españoles de Críspulo
El Hombre de la Rosa
Muy agradecido.
Bendecido día.
Y yo lo estoy escuchando....
Muy agradecido.
Bendecido día.
Oscar, hacía tiempo que no me detenía en uno de tus textos, y aquí vuelvo a encontrar esa manera tuya de poblar el poema de imágenes que parecen extrañas al principio y poco a poco van revelando su sentido.
Esa mujer permanece sentada en el ocaso de una puerta mientras el tiempo entero pasa por ella. En la mañana aparece el chiquillo con su pantalón de abriles ajados y esa estrella que llora por cada punta; en la tarde, la soledad adquiere cuerpo; por la noche entran los animales, los aullidos y las flores mustias. Incluso la aurora, que podría prometer alivio, llega bifurcada y cubierta por esas nieves injustas.
El estribillo cobra así cada vez un significado distinto. La mujer sigue siendo sombra y estrella, sigue hablando, amando y soñando, aunque alrededor de ella cambien las horas y se acumule el peso de lo vivido.
Y entonces llegas a Excomunión. Esos dioses mojados que finalmente son los mismos que la expulsan dejan una imagen dura y muy sugerente. Después de todo el recorrido, ella vuelve a quedar en la puerta: en un límite, entre tierras distintas, pero todavía soñando.
Ha sido un gusto volver a leerte con calma, Oscar.
Un abrazo cordial.
— LIORA
Muy agradecido, por esa calma y lecturas tan juiciosas.
Recibe mi abrazo fraterno y bendecido día.
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