¡Una mujer me habla II¡ ✍️

racsonando



¡Una mujer me habla II!

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer de sombras, mujer de estrellas.  

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer que ama, mujer que habla… 

mujer que sueña.  

 

 Mañana  

Hay una mujer con el corazón entre las manos.

En sus penas de mañana dibuja:

a un chiquillo con la cara sucia,

un pantalón de abriles ajados

y una estrella con lágrimas en cada punta.

 

 

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer de sombras, mujer de estrellas.  

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer que ama, mujer que habla… 

mujer que sueña.  



Tarde  

La tarde lleva la cara pintada,

jeans de luto apretado,

cabellos de blanca y largas lunas,

y viaja tan sola… tan sola como ninguna.

 

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer de sombras, mujer de estrellas.  

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer que ama, mujer que habla… 

mujer que sueña.  



 Noche  

Hay una mujer…

y un ramillete de flores mustias.

En sus noches hay una danza de gatos

y perros que muerden y aúllan a la luna,

mientras su voz la viste de amarguras.

 

 

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer de sombras, mujer de estrellas.  

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer que ama, mujer que habla… 

mujer que sueña.  

 

 Aurora  

Mujer de sueños cifrados,

espigas de trigo deseado

y auroras que su camino bifurcan;

una voz como disco rayado,

con hojas caídas del cielo

y un baño de nieves injustas.

 

 

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer de sombras, mujer de estrellas.  

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer que ama, mujer que habla… 

mujer que sueña.  

 

Excomunión  

Mujer, ramillete de flores mustias.

Mujer, entre tierras distintas,

Mujer, de corazones partidos.

Mujer, la de los dioses mojados:

Mujer, estos dioses...

son los mismos que hoy te excomulgan.

 

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer de sombras, mujer de estrellas.  

Sentada en el ocaso de una puerta,  

mujer que ama, mujer que habla… 

mujer que sueña.  

 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.

 

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Comentarios +

Comentarios5

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Excelente poema, y buena música,
    Gracias por compartir
    Saludos Racsonando

    • racsonando

      Muy agradecido.
      Bendecido día.

    • Fabián Berty

      Simplemente hermoso poema
      estimado Oscar.

      Un placer leerte.

      Un fuerte abrazo y bendiciones.

      • racsonando

        Un gran abrazo. Muy agradecido.
        Bendecido día.

      • El Hombre de la Rosa

        Genial tu preciado versar estimado poeta y amigo Racsonando
        Saludos españoles de Críspulo
        El Hombre de la Rosa

        • racsonando

          Muy agradecido.
          Bendecido día.

        • Patricia Aznar Laffont

          Y yo lo estoy escuchando....

          • racsonando

            Muy agradecido.
            Bendecido día.

          • Nelly Cevallos - Liora

            Oscar, hacía tiempo que no me detenía en uno de tus textos, y aquí vuelvo a encontrar esa manera tuya de poblar el poema de imágenes que parecen extrañas al principio y poco a poco van revelando su sentido.

            Esa mujer permanece sentada en el ocaso de una puerta mientras el tiempo entero pasa por ella. En la mañana aparece el chiquillo con su pantalón de abriles ajados y esa estrella que llora por cada punta; en la tarde, la soledad adquiere cuerpo; por la noche entran los animales, los aullidos y las flores mustias. Incluso la aurora, que podría prometer alivio, llega bifurcada y cubierta por esas nieves injustas.

            El estribillo cobra así cada vez un significado distinto. La mujer sigue siendo sombra y estrella, sigue hablando, amando y soñando, aunque alrededor de ella cambien las horas y se acumule el peso de lo vivido.

            Y entonces llegas a Excomunión. Esos dioses mojados que finalmente son los mismos que la expulsan dejan una imagen dura y muy sugerente. Después de todo el recorrido, ella vuelve a quedar en la puerta: en un límite, entre tierras distintas, pero todavía soñando.

            Ha sido un gusto volver a leerte con calma, Oscar.

            Un abrazo cordial.

            — LIORA

            • racsonando

              Muy agradecido, por esa calma y lecturas tan juiciosas.
              Recibe mi abrazo fraterno y bendecido día.



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