La naranja amarilla y el café negro

Pedro Olvera

Ponte cómoda porque voy a recordarte.
Me tomará un rato,
tanto como un ejercicio de vuelo.
Es que ya no sé en qué meridiano
de tu vientre colocar tus ojos
que ya no son sino el color de un estandarte
que resiste los siglos,
mientras que entre cada parpadeo
de tus incesantes rodillas
sigo asomando mi rostro cada vez más viejo
a esa corriente sin espejo que me arrastra,
entre luces y sombras,
hasta este poema de olvido
donde, de alguna manera,
me sigues viendo.

Olvera, P. México, 30 de agosto de 2026

Comentarios +

Comentarios1

  • JordiCris ✍️

    Me ha gustado tu poema, de hecho, el titulo es lo que me ha llamado más la atención, por eso, entendiendo la lectura como la imagen de una perdida a la quela voz intenta aferrarse a su recuerdo, pero me ha chocado la correlación entre la narrativa y el enunciado, pues, solo la sé interpretar este como una descripción cromática que parte del color naranja hacia el amarillo como esa imagen que se difumina pero declarada con ambos colores como la calidez de la luz, calor ambiental, la vitalidad y el recuerdo que todavía puede verse en el uso dramático de la luz de Hopper. Y, el color negro es o yo interpreto la soledad y oscuridad, de la imagen del óleo que representa la pérdida, el olvido, la muerte simbólica de aquello que ya no puede recuperarse. Si no es así, igualmente me parece un bello poema pero seguiré con la duda del título. Un fuerte abrazo



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