La naranja amarilla y el café negro

Pedro Olvera

Ponte cómoda porque voy a recordarte.
Me tomará un rato,
tanto como un ejercicio de vuelo.
Es que ya no sé en qué meridiano
de tu vientre colocar tus ojos
que ya no son sino el color de un estandarte
que resiste los siglos,
mientras que entre cada parpadeo
de tus incesantes rodillas
sigo asomando mi rostro cada vez más viejo
a esa corriente sin espejo que me arrastra,
entre luces y sombras,
hasta este poema de olvido
donde, de alguna manera,
me sigues viendo.

Olvera, P. México, 30 de agosto de 2026

  • Autor: Pedro Olvera (Offline Offline)
  • Publicado: 30 de agosto de 2026 a las 03:24
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 3


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