EL IMPRESIONISTA

IAEM

Me deleitan las cosas simples. 

Dígase que no repito los placeres, 

para no sentir rutinas.

 

Al fondo, una molesta melodía, 

de esas que solo se escuchan en nocturnas, de esas que te hacen callar, 

de las que traen un millón de refrán.

 

Recogí piedra para callar su cantar, 

pero regresó porque fallé en mi calentar. Luego acepté la ruidosa melodía, 

compuse mi obra como fauvista sus pinturas salvajes.

 

En cuadre relato, acaricié el gato.

Fuí ingrato no traje su comida,

en tiempos modernistas hasta los animales han perdido su interés, la caza es del burgués, del cien pies, porque el diez en los potreros entrenándose.

 

¿ De qué vale mejorarse y hacer un trabajo minucioso, 

sí quién paga no valora al armonioso.?

 

En mi negocio no vale ser celoso

ni chistoso, 

sí curioso y cariñoso para un trabajo frondoso.

 

Pinto lo que veo, pero antes lo fotografío.

Mi sinceridad visual, agudeza mental,

o deleites de vida bohemia, me enseñaron

a aliarme a lo artístico.

 

Deseo que mis preocupaciones sean pictóricas.

Deseo una pincelada sensual,

no temblorosa.

 

Estoy poseído al descubrirme artista,

impuesto por grandes coloristas.

Curado de la crítica social, hostil y de la democracia tardía muralista.

 

Fascinado de lo urbanista, aplicado en lo ebanista, proyectado como socorrista en mi llamado hacer impresionista...



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  • Autor: IAEM (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 30 de agosto de 2026 a las 02:23
  • Categoría: Surrealista
  • Lecturas: 1


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