Y entonces amaneció.

Oscar Valero

En un anochecer constante
me encontraba yo,

pues la luz
a mis ojos no llegaba.

Miraba hacia la oscuridad,

buscando ese rayo de luz
que suele aparecer

cuando la esperanza
parece caducar.

Pero por más que buscaba,

ese rayo de luz
no alumbraba.

Como un picaflor,

me dediqué a ir de flor en flor,

pero nunca en su polen
encontré el sabor

que anhelaba hallar.

Miré las mariposas

con sus esplendorosos colores,

pero cuando me acercaba a ellas,

su belleza se opacaba

y su luz me cegaba.

Miré la madurez

sin timidez,

pues en ella encontré un brillo

que, aunque no enceguece,

ilumina el camino

y no permite olvidar el ayer.

Forjé un caos a propósito,

buscando un depósito

donde almacenar mis sentimientos

sin que pudieran dañarme.

Pero fui yo quien hizo el daño,

por temor a participar

de aquello

de lo que ya era parte,

sin querer aceptar.

Me alejé del ruido,

buscando tranquilidad.

Levanté mi muralla

de cemento y cal;

cerré las puertas

para que nadie pudiera entrar.

Y de pronto,

sin buscarlo,

la luz volvió

y mi vida iluminó.

Entonces,

con tanto brillo,

mis muros derrumbó.

Encontré de nuevo la felicidad,

encontré mi religión,

y comprendí que aquello

que creía perdido

solo se estaba ocultando.

Y entonces,

de nuevo,

amaneció.

  • Autor: Oscar Valero (Online Online)
  • Publicado: 29 de agosto de 2026 a las 10:01
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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