Cuando el suelo es un poema del poeta, sin el poema solo nos caemos
La dignidad del despechado.
Maldito el dilema,
estoy asqueando la vida,
jugaste conmigo
desde siempre,
no voy a adornar
ni una palabra,
las voy a escupir en el papel.
Que se pudra todo,
que se vaya al carajo,
tu amor es un golpe en la nariz,
me hiciste sangrar el rostro,
sí, porque en el rostro
se ve la cicatriz.
No me importa que la vean,
no me avergüenza,
no me da pena para que sepan
que jugaste conmigo y estoy despechado,
la palabra se hizo real.
Perdí el pecho.
Pero tengo un as bajo la manga
uno que nadie conocía
para que ahora ustedes
todos los despechados,
a los que les enterraron el puñal;
los traicionados,
los engañados,
los malditos,
condenados por la ingratitud,
de reducir un acto sincero
a una vil mentira:
este es mi regalo de madrugada,
sí, es suyo,
una victoria para el poeta,
¿Acaso la justicia no valida al poeta?
¿No es el que sangró sus versos el vencedor?
si la musa no tiene versos,
la musa no puede volar
y deja de existir,
así que el poema es suyo,
recójanlo,
desempólvenlo,
bésenlo y verán que sigue vivo,
era el suelo de quien los traicionó
así que abracen sus sentimientos.
Sin poema mi vida y yo tan campante
¿En dónde vas a poner tus pies?
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Autor:
Voz (
Online) - Publicado: 29 de agosto de 2026 a las 07:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Online)
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