El café tiene sabor a nostalgia.
Lo endulzo para evitar suspirar,
porque solía gozar de cada sorbo
y ahora se siente como manos desatando nudos, hojeando un álbum antiguo.
Ojos releyendo conversaciones viejas,
empapados de añoranza.
Pecho oprimido, contraído por tanto aguantar, por soportar el peso de recuerdos maravillosos.
Mente encauzada que se desborda
en sentimientos que llegan como sentencia.
Boca enmudecida que se muerde
para no pronunciar nombres que nadie atenderá; y habrá solo reencuentros con fantasmas que aún viven en algunos rincones.
Trataré de resistir a la ausencia, al vacío.
Aminoraré la falta con una sonrisa que se dibujará por segundos.
Maquillaré las ojeras de no querer dormir para evitar soñar y mantendré al dolor en la sala de espera todo lo que pueda.
Porque ya no es igual ahora que todos se han ido.
Porque me toca ver las sillas vacías,
probar comida con su misma sazón.
Todo es distinto y así será para siempre.
Porque hubo despedidas que llegaron sin previo aviso.
Porque el tiempo, que a veces parecía tedioso, ahora se ha vuelto un momento invaluable
para los que debemos seguir,
porque todo es distinto, hasta el sabor del café.
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Autor:
Ely.M. (
Online) - Publicado: 28 de agosto de 2026 a las 00:43
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

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