SI NO SABEMOS, QUÉ DENUNCIAMOS?

Nkonek Almanorri

Con el tiempo, aún tarde, uno descubre y lo encuentra: De dónde nos venía aquella infancia tan absurdamente inocente, débil, asustada sin saber, en el fondo, de qué? Todo era y venía -  se supo años después -, de una depresión oculta, silenciada; nos viene de una infancia vigilada, de abusos escondidos, y lo que era y fue lo peor: No teníamos, no encontrábamos - quizás porque no los habían - palabras para entender qué sucedía. Antes de que nos borrarán la memoria nos quitaron el tiempo.

 

Sandor Matao, escritor húngaro, fue capaz de explicar y denunciar públicamente lo que le sucedía a la burguesía centroeuropea cuando se desmoronaba. Este escritor y sabio social de su tiempo se suicidó de un tiro en la cabeza el 22 de febrero de 1989 en San Diego. Lo hizo por cansancio, por tristeza, por hartazgo pero más que nada por asco contra una sociedad vacía en la que le tocó vivir sus últimos años de vida.

 

En su obra "Diarios 1984-2989", que leí dos veces seguidas en tres meses y diez días, supe de mucho de su denuncia cuando escribió: "Hoy en día el escritor que intenta crear algo diferente de lo que la industria de consumo produce, vende e impone leer para alimentar a lectores ignorantes es como el cojo que anda con prótesis pero que de todas formas intenta presentarse a una carrera de cien metros". El escritor hoy - salvo excepciones, que los hay, claro - solo busca premios, reconocimientos, prebendas y, aquí, ocupar el puesto más alto de esta estupidez que llaman Tendencia; en definitiva, un poquito de poder institucional e instantáneo desde el cual puede, o pretende, medrar; es como una especie ilusoria pensión para el resto de los días.

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  • Autor: Nkonek Almanorri (Offline Offline)
  • Publicado: 27 de agosto de 2026 a las 15:51
  • Categoría: Sin clasificar
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