El río se detiene en una curva porque el terreno es así,
y la luna desaparece detrás de la colina porque ya es de día.
Eso es todo lo que pasa.
Nadie ha caminado por el bosque espeso donde nace el agua,
y está bien que nadie vaya, porque las cosas existen mejor cuando nadie las mira.
Dices que los besos florecen, pero los besos no son flores;
los besos son labios que se tocan en la boca.
Yo tengo una casa pequeña con un nido en el tejado,
y escribo porque escribir es como el sonido del viento entre las hojas,
una cosa natural que no necesita explicación.
Me miras con ojos que brillan porque les da la luz del sol,
y mueves las manos con prisa como quien tiene trabajo que hacer.
Tus pensamientos inventan cosas que no están aquí,
y al verte, me acuerdo de cuando yo era más joven,
aunque ser joven o ser viejo es solo tener más o menos días en el cuerpo.
Te llamo pequeña porque eres menor que yo y ocupas poco espacio.
Te lo digo con mi voz de todos los días, sin gritar.
A veces me duermo y estás en mis ojos cerrados,
y me quedo sentado esperándote mientras la tarde cae.
La luna está arriba en el cielo, redonda y fría.
La luna no sabe nada del amor porque la luna no tiene ojos ni corazón.
La luna es solo la luna y el amor es solo lo que siento cuando te miro.
Amar es tener la suerte de mirar las cosas y estar conforme con ellas.
-
Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de agosto de 2026 a las 15:30
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.