Del silencio,
dos cristales de nieve,
únicos e irrepetibles en la eternidad,
han bajado silenciosos
por las faldas de un arcoíris sin sol.
Vienen a conocer el mundo
que su Padre creó.
Amor, para mí eres un cristal de nieve
que bajó de la eternidad;
y encontrarte ha sido difícil
después de tanto bregar.
Amor, sácate la escafandra;
seamos felices nuevamente.
Déjate de seguir ballenas;
seamos una paloma
con plumas tricolores,
volando a las estrellas.
Sacúdete de materia
y rastrojos de pantano;
limpiemos nuestros ojos
para que iluminen la mente
y arropemos a nuestra alma
con este corazón ardiente.
Seamos como la luz
que pinta la hermosa flor;
irisemos el corazón
con los pinceles dorados
de este Gran Amor.
Seamos como la nube y el viento;
cabalguemos las praderas
de nuestros corazones;
oxinémoslas de silencios,
sembrémoslas de inocencia
y perfumes de universos.
Angel Miguel
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Autor:
Angel Miguel (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 26 de agosto de 2026 a las 12:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco, Tommy Duque

Online)
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