Pall mall alaska

Jared Rosado

Lo fumé. Era de madrugada y salía renovado de un turno de casi diez horas. Leyeron bien, “Renovado” en el sentido más estricto de la palabra.

Muchos clientes lo compraron aquella noche, en realidad, en toda mi estadía en esa farmacia fue lo más vendido. No fumé por apariencia, de hecho, lo compré escondido de mis compañeros, en la avenida recién despierta y sin huéspedes de acero.

La primera bocanada la sentí amarga, como abrir la boca en la arena. Pero seguí con la esperanza de degustar otra sensación. No sucedió. Seguí caminando, buscando en mi bolsillo mi tarjeta del autobús; una madre con su hija aparecieron en una esquina, escondí mi cigarrillo, quería esconder las ojeras igual, forzar una sonrisa o un buenos días. Nada.

La niña me miró con cierta curiosidad, su madre la jaló con fuerza del brazo. A la mierda con eso, pensé, pero no quería ensuciar el suelo o causar un incendio ya que era apenas mi primera semana con empleo, primer sueldo. ¿Cómo iba a resarcir tal tragedia? 

Lo sostuve mientras esperaba en mi parada, llena de árboles, sin ningún atisbo de bote de basura a la vista. El cigarrillo se fue consumiendo en mi mano sin seguir cumpliendo su función.

La gente llegaba y se acumulaba una fila, en la quietud todos los ojos siguieron su olfato y me devoraron el rostro y exigían mi exilio. El cigarrillo impactó en el suelo, mi suela lo ahogó. El olor delataba mi delito, mis ojos la penitencia

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  • Autor: Jared Rosado (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 25 de agosto de 2026 a las 15:50
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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