Esta vez, me hace temblar,
y aunque no la conozco,
me sonríe suavemente.
mientras la veo y suspiro
yo me bebo el café,
y finjo que no miro.
Conversas alegremente
y de reojo me mira.
Yo no sé qué hacer, él le acompaña...
Yo me bebo el café,
saboreo la taza al ver sus labios rojos,
y sonríe de mi travesura,
más me sonrojo, soy como un bebe,
Y me encojo.
Y el tiempo se detiene en esta taza de café,
deseando ser el aire que hoy roza su piel.
Una mirada suya basta para naufragar,
no nos conocemos... pero le empiezo a amar.
Mueves tu pelo lacio,
finge no mirar hacia acá,
pero me los encuentro...
y hace una mueca al pasar.
Y yo, asustado, sorbo el café,
y me como el pan tostado,
como si estuviera apurado,
solo finjo estar desorientado.
Y el tiempo se detiene en esta taza de café,
deseando ser el aire que hoy roza su piel.
Una mirada tuya basta para naufragar,
no nos conocemos... pero te empiezo a amar.
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Autor:
RENJOSLO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de agosto de 2026 a las 15:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 44
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mª Pilar Luna Calvo, Mauro Enrique Lopez Z., JUSTO ALDÚ, Nelly Cevallos - Liora, racsonando, noasubin, RIVAS JOSE

Offline)
Comentarios1
¡Qué emocionante escenario!
Gracias Kath, no, me mires mientras agacho la cabeza sorbiendo el café, fingiendo que no miro hacia ti.
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