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Alberto Escobar

 

Cinco minutos del pitazo final, solo una voz en la grada, un Zeus tonante, un corazón de incontables corazones latiendo a una, piernas volaban, miedo a la derrota, morir o matar, resultado solo uno, premio, un hito, rival que, agazapado, olía la caída, líder que lideraba un ejército parejo a esa Esparta, confianza en su talento única baza, jugada por banda, centro con la pierna mala, cabezazo a la malla, portero tardo. El júbilo, mancha de aceite en la grada, entregada la parroquia, no se lo creía, se veía fuera, comentarista que desgañita el gol de la victoria, gloria que se toca con los dedos, árbitro que certifica, desmayo que se dibuja en el césped —final que no se cree... 
Solo queda un paso. 

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Comentarios1

  • JordiCris ✍️

    Lo que puede hacer un gol. Cuando la gesta o la victoria parecen consumadas, descubrimos que todavía nos quedan pasos que dar. Un abrazo y enhorabuena por ese gol



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