Sábado de hartazgo.
A petición del fantasma alegre de sábado al mediodía,
aprovecharé el trinar de los enfadosos pájaros
y voy a hundirme en arena y azúcar
para convertirme en vidrio templado
en los besos calientes del viento.
Hay recuerdos que no deberían volver.
Algunos tardan bastante;
mas siempre vuelven,
a veces justo en fin de semana,
los muy bastardos.
Desde tiempos de vainilla y polvo,
de chicle y adolescencia,
que no me sentaba a llorar en la banqueta,
no pateaba piedras mientras descubría caminos nuevos
en noches de piernas débiles.
Lo malo es que ahora lo hago
en fuga letárgica
y por la pura inercia
de seguirme arrastrando
y atragantándome entre tierra y llanto.
Los besos falsos son cortos
y ya conozco el asqueroso sabor a adiós
y dióxido,
la exhalación que es tan tuya
y que duele tanto,
porque de ti se desprende para siempre.
Espera a descubrir lo que se siente:
saber que estás llegando al final
y ¡hoy!...
tiempos de torcidas articulaciones
y párpados roídos;
volver a escuchar aquellas canciones
en aquella cosa olvidada
que llamabas tu felicidad.
Me pregunto si solo soy yo
o al alacrán también se le acaba la tinta
e inyecta soledad y aire comprimido,
cuando, como a mí, la congoja
a martillazos pelados y fríos,
me destroza la sonrisa
aun en la tarde más bonita.
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Autor:
Pepe Golpe (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 23 de agosto de 2026 a las 16:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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