Acabo de vender el celeste cielo por un par de monedas de plata. No conozco al comprador, pero si conozco la deshonra que pesa sobre una traición. Que el fiero infierno me acoja e hinche de ardiente fuego mi carne y alma. La felicidad está en las cosas queridas. Hoy vendí el cielo por un par de monedas de plata. Ya veo venir el fuego, ya lo veo todo, que la redención me llegue a partir de haber olvidado que vendí el cielo. La soga veo, la negra muerte merezco, que mi nombre sea la injuria de los venideros.
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Autor:
el bardo (
Offline) - Publicado: 23 de agosto de 2026 a las 07:48
- Categoría: Sin clasificar
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