Que en paz descanse mi suerte, mas no la quiero.
¡Qué felices sean mis sufrimientos y dudas, que hoy no quiero ser movido!
Solo quiero naufragar en el silencio y oscuridad del abismo tierno que acompaña mis más aventuranzas.
Hoy no pude ser uno, mas el yo de ayer sigue ahí; tiene mente, mas no cordura de este mundo.
Es liviana la culpa; mente quiebra la culpa y la convierte en mía, y hiere, mas quiero ser náufrago en soledad de una noche de luna nueva.
Donde un deseo es rezada a lucero de la mañana.
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Autor:
Kenneth Emilio Vargas Ovalle (
Online) - Publicado: 22 de agosto de 2026 a las 01:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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