¡DUELE VIDA!

Patricia Aznar Laffont

Duele Vida, sos sangre y sudor

ceniza y llamas,

costó tanto, tanto encontrarte,

y allá escondida estabas,

enterrada, flotante, sumergida,

en las raíces de un cedro, 

en el canto dormido del viento,

en la profundidad del planeta,

en la solemnidad de un océano,

escondida de murmullos inocuos

y de la intrascendencia de tus milagros.

Escondida de la carrera loca de este planeta,

te callabas...

Pero, casi sin saberlo

hundiéndome en mí misma

buscando raíces, semillas y  frutos,

llenando mi hueco,

buscándote entre escalones vencidos:

 ahí te encontrabas.

 

¡Vida, también en mí habitabas!

y tus ojos abrieron mis ojos

y te encontré en mi lluvia, en mi sol, en mi morada.

Puedo sentirte ahora

en nubes con soles y en nubes soleadas

¡Duele Vida!

Puedo sentirte ahora

entre cantos, sueños, desdichas

 en flores muertas, deshojadas...

Siento, palpitan en mí

la inconciencia colectiva de tus dádivas

y la dura injusticia de tus llagas.

¡Vida, vive en mí, muere en mí,

en esta claridad de mi mente despejada!

¡Vive vida, muere en mí¡

¡Vida soy parte de vos!

te reflejás en la mirada de mis ojos distantes

en mi luna, en mi sol

y en las lágrimas de aquella lluvia sibilante.

 

¡Duele Vida!

¡Yo te amo, Yo te odio!

¡Yo soy, Vos sos una sola!

por siempre entre mis días

entrelazada...

 

Patricia

(Derechos Reservados)

 

Comentarios +

Comentarios15

  • JordiCris ✍️

    Pues tu bello poema es como la vida misma Fina pluma Patricia

  • Daniel Omar Cignacco

    Un poema intenso, existencial y profundamente sensorial. La personificación de la Vida funciona muy bien porque no aparece como algo abstracto, sino como una presencia que se esconde, duele, se busca y finalmente se descubre dentro de uno mismo.

    Hay imágenes especialmente poderosas, como “en las raíces de un cedro”, “en el canto dormido del viento” y “en flores muertas, deshojadas”. El poema también tiene una tensión interesante entre amar y odiar la vida, que alcanza su mejor expresión hacia el final.

    El cierre —“¡Vida soy parte de vos!”— resume muy bien todo el recorrido: la búsqueda exterior termina convirtiéndose en un descubrimiento interior. Es un poema de gran carga emocional y con una imaginería abundante y personal.

  • Isgo

    Mejor vivir cualquier vida a quien ya no vive vida…

    • Patricia Aznar Laffont

      Tantísimos viejos de veinte años... Puf! Si conozco.
      Gracias por estar

    • Salvador Santoyo Sánchez

      Sentidas letras.
      Saludos poeta amiga Patricia Aznar laffont

    • JUSTO ALDÚ

      Un poema meramente existencial donde das rienda suelta a tus sentires. La vida es una con virtudes y defectos.

      Un abrazo querida amiga. Gracias por ser.

    • Gabriel Aranda

      La vida es el más hermoso regalo.
      Tengamos siempre agua fresca para regarlo...
      Gracias por tu POESÍA.
      Un abrazo.

      • Patricia Aznar Laffont

        Gracias a vos, Gabriel.
        Y un abrazo fuerte, fuerte

        • Gabriel Aranda

          Un abrazo calido y regado amiga POETA.

        • Karen García

          El amor y el odio
          Sentimientos tan profundos.
          Gracias por compartir tu alma tu ser y tu arte.
          Un beso grande.

        • Éusoj Nidlaj

          Vida plena de cuitas, pero no deja de ser vida. Saludos y abrazos, mi querida poeta.

          • Patricia Aznar Laffont

            6 la vida solo sueños no es ... Perdón Calderón de la Barca.

          • Lualpri

            Querida amiga...

            De tanto pensar en ella
            sin darnos cuenta se va,
            y no vivimos siquiera
            del total... Ni la mitad!

            Un abrazo y gracias por compartir tus letras!

            • Patricia Aznar Laffont

              Apareció Luisito y mí mundo de hermanos se pone de fiesta 🥳🎉

              • Lualpri

                Jajaja... Un abrazo Patricita! 🤗

              • Nelly Cevallos - Liora

                Patricia, tu poema sostiene un diálogo muy intenso con la Vida desde sus dos extremos: aquello que ilumina y aquello que hiere. Desde el comienzo la nombras como sangre, sudor, ceniza y llamas, y esa fuerza atraviesa todo el texto.

                Me ha gustado mucho el recorrido de la búsqueda: primero en el cedro, en el viento, en el océano, en lo profundo del mundo; después, al hundirte en ti misma, descubres que la Vida también habitaba dentro de ti. Ese también abre mucho el poema, porque une lo exterior con lo íntimo.

                Y hacia el final aparece lo más poderoso: la Vida no está separada de la muerte, ni del dolor, ni de la contradicción. Vive en mí, muere en mí y ese Yo te amo, Yo te odio muestran una aceptación profunda de todo lo que significa existir.

                Un poema de búsqueda, conciencia y pertenencia, escrito con mucha fuerza emocional.

                Un abrazo enorme, Patricia.

                — LIORA

              • Santiago Alboherna

                uauu, cuanto trabajo Patri. Una belleza de versos, q filosofan sobre la vida. Un placer ...

                • Patricia Aznar Laffont

                  Santi te re quiero.
                  Gracias y ponete bien que el Foro no es lo mismo sin vos.
                  Abrazo!

                  • Santiago Alboherna

                    ayyyy Patri, gracias x tus palabras ! ya con lo q me decis me levantas el ánimo amiga mia

                  • noasubin

                    Has tocado una fibra que pocos alcanzan. Tu poema revela alma, sensibilidad y hondura. Es un verdadero placer leerte.

                    • Patricia Aznar Laffont

                      Gracias Noa querido. Tu comentario está tan lleno de luz como vos mismo.
                      Abrazo hermano

                      • noasubin

                        Has logado poner en palabras lo que muchos sienten y pocos saben decir.
                        Abrazo hermano

                      • LOURDES TARRATS


                        Querida Patricia, amiga,

                        Aquí vuelvo a encontrarte en la palabra, y esta vez siento que me has llevado a un lugar muy íntimo: ese territorio donde uno ya no sabe si está hablando de la vida o de sí mismo, porque en algún momento ambas cosas terminan siendo una sola.
                        Leí tu poema varias veces y, personalmente, no lo sentí como un poema contra la vida. Todo lo contrario. Lo sentí como un poema de alguien que la ama tanto que también puede permitirse decirle: me dueles. Y creo que ahí está, para mí, una de sus verdades más profundas.
                        Porque la vida no siempre llega limpia. A veces es sangre y sudor, ceniza y llamas. A veces cuesta tanto encontrarla que uno termina buscándola muy adentro, cuando ya se ha cansado de buscarla afuera. Me conmovió esa idea tuya de que la vida estaba allí, escondida, mientras nosotros corríamos detrás de tantas cosas que parecían importantes. "Escondida de la carrera loca de este planeta" me parece una frase que resume mucho de lo que vivimos: vamos tan deprisa intentando alcanzar la vida que muchas veces no alcanzamos a vivirla.
                        Y entonces sucede algo hermoso en tu poema: dejas de buscarla en el mundo y empiezas a encontrarla en ti.
                        "Hundiéndome en mí misma / buscando raíces, semillas y frutos, / llenando mi hueco".
                        Ese hundirse no lo siento como una caída. Lo siento como un regreso. Como si para encontrarte con la vida hubieras tenido que atravesar primero tu propio vacío. Y quizá sea precisamente allí, en ese lugar que uno suele querer evitar, donde la vida estaba esperando.
                        Me tocó especialmente ese "¡Vida, también en mí habitabas!". Hay una revelación muy humana en ese verso. Como si después de tanto buscar afuera finalmente apareciera la certeza de que aquello que buscábamos también nos estaba habitando. Y entonces tus ojos abren tus ojos. La lluvia, el sol, la morada, las nubes, las flores muertas: todo vuelve a formar parte de la misma experiencia.
                        Por eso me gusta tanto que no intentes reconciliarte completamente con la vida. No la idealizas. Y eso, para mí, le da mucha más verdad al poema.
                        Porque hay días en que uno ama estar vivo y hay días en que vivir pesa. Hay momentos en que damos gracias por la existencia y otros en que quisiéramos discutir con ella, preguntarle por qué duele tanto, por qué nos quita, por qué nos obliga a atravesar ciertas cosas. Y ambas experiencias pueden coexistir. No creo que amar la vida signifique estar agradecido con cada una de sus formas. A veces amar la vida es precisamente seguir aquí incluso cuando no conseguimos amarla.
                        Por eso ese "¡Yo te amo, Yo te odio!" no me parece una contradicción. Me parece, quizá, el corazón mismo del poema. La vida puede ser simultáneamente aquello que nos sostiene y aquello que nos hiere. Y nosotros podemos sentir las dos cosas sin que una invalide a la otra.
                        Hay algo muy fuerte también en "¡Vive vida, muere en mí!". Lo leí como una aceptación de esa unión inevitable: no podemos separar nuestra propia existencia de todo aquello que la vida trae consigo. Sus dádivas y sus llagas. Sus flores y sus flores muertas. Su claridad y sus días de oscuridad. Todo termina pasando por nosotros.
                        Y quizá por eso el verso final me parece tan verdadero: "¡Yo soy, Vos sos una sola!". Ahí ya no hay una persona mirando a la vida desde afuera. Hay una conciencia de pertenencia. Tú eres parte de aquello que te duele, y aquello que te duele también forma parte de ti.
                        Eso fue lo que yo recibí de tu poema, Patricia: no una respuesta sobre qué es la vida, sino una reconciliación más difícil y más honesta con el hecho de vivir. No decir "la vida es hermosa", porque sabemos que no siempre lo es. Sino poder decir: es hermosa, es terrible, me duele, la amo, a veces la rechazo, y aun así estoy dentro de ella.
                        Y quizá vivir sea exactamente eso.
                        Seguir.
                        Sentir.
                        Amar incluso con las heridas abiertas.
                        Gracias, Patricia, por dejarme entrar en esta parte tan desnuda de tu palabra. Me quedo con la sensación de que tu poema no quiere resolver el misterio de la vida, sino abrazarlo con todas sus contradicciones. Y eso me parece profundamente humano.
                        Desde mi isla, te mando un abrazo grande, de esos que no necesitan explicar demasiado, porque hay cosas que solamente se comprenden cuando también se han sentido.
                        Gracias por escribir y por seguir derramando belleza desde esos lugares donde la vida duele.
                        Porque:

                        POETAS SOMOS...más aún cuando la vida nos duele.

                        • Patricia Aznar Laffont

                          Abrazo tu isla, amiga querida y percibo tu enorme inteligencia y sensibilidad.
                          Gracias, mil gracias por encontrarte y sentirte cerca...
                          Tu comentario me honra.
                          Mil besos 😘

                          • LOURDES TARRATS

                            POETAS SOMOS...

                          • El Hombre de la Rosa

                            Hermosamente bellas tus geniales estrofas estimada poetisa y fiel amiga Patricia
                            Saludos de Críspulo desde España
                            El Hombre de la Rosa

                          • El desalmado

                            Hermoso canto a la vida, querida Patricia. Gracias por compartirlo.
                            Muchos besos.



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