Al amanecer, mis pies sobre el suelo, suelo colocar,
y desde ese instante la mañana comienza a brillar.
Sentir de nuevo la fortaleza de mi cuerpo,
capaz de sostenerse sobre sus propios pasos,
me llena de alegría
y me devuelve la felicidad.
Otro día empieza
y al mundo quiero devorar.
No he perdido ese ímpetu,
sin importar la edad.
Me desplazo a grandes rasgos,
me desplazo al andar,
me desplazo en alegría
y me desplazo en paz.
No siempre mis pasos
me conducen a lugares de felicidad,
pero aun en los momentos más tristes,
suelo caminar.
Camino hacia delante
y camino hacia atrás,
porque de la misma manera en que camino
suelo mi vida llevar.
Camino con desconcierto,
camino por caminar,
camino hacia aquellos lugares
que a diario suelo transitar.
Camino en mis pensamientos,
camino en libertad,
camino y cuento mis pasos
como quien cuenta los años de su edad.
Y entonces vuelvo la vista atrás
y descubro senderos de felicidad,
rastros de la vida que he construido
y de todo aquello que aún queda por edificar.
Camino porque la vida es un camino
que solo se comprende al andar.
Camino porque cada paso
es una forma de comenzar.
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Autor:
Oscar Valero (
Online) - Publicado: 21 de agosto de 2026 a las 08:27
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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