Suelo caminar.

Oscar Valero

Al amanecer, mis pies sobre el suelo, suelo colocar,
y desde ese instante la mañana comienza a brillar.

Sentir de nuevo la fortaleza de mi cuerpo,
capaz de sostenerse sobre sus propios pasos,
me llena de alegría
y me devuelve la felicidad.

Otro día empieza
y al mundo quiero devorar.
No he perdido ese ímpetu,
sin importar la edad.

Me desplazo a grandes rasgos,
me desplazo al andar,
me desplazo en alegría
y me desplazo en paz.

No siempre mis pasos
me conducen a lugares de felicidad,
pero aun en los momentos más tristes,
suelo caminar.

Camino hacia delante
y camino hacia atrás,
porque de la misma manera en que camino
suelo mi vida llevar.

Camino con desconcierto,
camino por caminar,
camino hacia aquellos lugares
que a diario suelo transitar.

Camino en mis pensamientos,
camino en libertad,
camino y cuento mis pasos
como quien cuenta los años de su edad.

Y entonces vuelvo la vista atrás
y descubro senderos de felicidad,
rastros de la vida que he construido
y de todo aquello que aún queda por edificar.

Camino porque la vida es un camino
que solo se comprende al andar.

Camino porque cada paso
es una forma de comenzar.

 



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