Me dijeron que el amor era para siempre,
pero a veces deja cicatrices en la mente.
Entregas el alma, recibes indiferencia,
y aprendes que querer también cuesta la paciencia.
Promesas que se pierden cuando cambia la mirada,
personas que se van sin decirte casi nada.
Yo no dejé de amar, dejé de confiar,
porque hay corazones que te enseñan a dudar.
Qué decepción, qué triste realidad,
amigos que se venden, amores sin verdad.
Una sociedad que ha perdido el corazón,
y una violencia que nos roba la razón.
Pero sigo caminando aunque duela la vida,
con el alma golpeada, pero nunca vencida.
Los amigos verdaderos se conocen en la caída,
no cuando todo marcha bien en esta vida.
Muchos están contigo mientras tengas para dar,
cuando llega la tormenta, no los vuelves a encontrar.
Sonríen frente a frente, por detrás hablan de ti,
y cuando más los necesitas, ya no están ahí.
Por eso aprendí a andar sin esperar compañía,
porque a veces la soledad también trae sabiduría.
Vivimos en un mundo donde importa la apariencia,
donde vale más el oro que la propia conciencia.
Se juzga al que no tiene, se admira al poderoso,
y al que lucha desde abajo lo miran como
indecoroso.
Hay gente que predica amor y practica división,
hablan mucho de justicia, pero venden la razón.
Yo no quiero ser perfecto, solo quiero ser sincero,
porque el mundo necesita menos jueces y más compañeros.
Y mientras unos lloran, otros disparan sin pensar,
una madre pierde un hijo que no volverá a abrazar.
La violencia deja heridas que no cura ningún tiempo,
convierte sueños en cenizas y esperanza en sufrimiento.
¿De qué sirve tener poder si destruimos al hermano?
¿De qué sirve tanta riqueza si no damos la mano?
No quiero más sangre, no quiero más dolor,
quiero que gane la vida, que pierda el odio y el rencor.
Qué decepción, qué triste realidad,
amigos que se venden, amores sin verdad.
Una sociedad que ha perdido el corazón,
y una violencia que nos roba la razón.
Pero sigo caminando aunque duela la vida,
con el alma golpeada, pero nunca vencida.
Quizás la vida me ha enseñado a desconfiar,
pero todavía creo que podemos cambiar.
Si el amor me decepciona, volveré a comenzar,
si un amigo me abandona, aprenderé a soltar.
No puedo cambiar al mundo ni borrar su dolor,
pero puedo decidir no convertirme en lo peor.
Y aunque la decepción me haya hecho despertar,
todavía tengo corazón… y lo voy a conservar.
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Autor:
carlos emilio correa mendez (
Online) - Publicado: 20 de agosto de 2026 a las 23:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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