Oda al Hado de las Ruinas

José Luis Barrientos León

 

Contempla, hijo, el curso que ha perdido,

su antigua voz de linfa rumorosa,

lo que fluye ante el ojo ya no es agua,

sino el fluir del tiempo que nos borra.

¿La corriente olvidó su propio nombre?

 

Donde el dosel sagrado de las hojas

daba sombra al pastor y al dios oculto,

yace una seca y pálida llanura.

No busques el sutil verdor del bosque,

el hacha del destino es siempre muda.

 

La barca, que las redes ya no llena,

con la escamosa plata del abismo,

debe entregar su leño al fuego breve.

Consumamos las tablas del viaje,

para entibiar las manos un instante.

 

Sembremos el cereal entre los templos,

cuyo mármol el tiempo ha derruido,

tranquilos, aseguremos las maderas,

de las puertas, cerrando la mirada,

al triste espectáculo del mundo.

 

Si falta el tierno pétalo en los campos,

la abeja no sabrá labrar el oro,

ni la dócil dulzura en sus panales.

Lo que pisamos ya no es patria alguna,

sino un espacio estéril que nos mide.

 

Un viento rudo cruza los desiertos,

trayendo el eco de remotos males,

herido avanza, y en su soplo acusa

las culpas que los hombres contrajeron.

Suframos, hijo, el fin sin un lamento.

 

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Comentarios +

Comentarios2

  • Gabriel Aranda

    Triste presagio DE UNA BELLÍSIMA POESÍA dibujada con gran MAESTRÍA.
    Gracias poeta.

  • JordiCris ✍️

    Una conversación generacional para traspasar una herencia de destrucción de un mundo vivo casi post apocalíptico. Es un oxímoron clásico de la poesía, la belleza del poema dentro de una distopía. 👍



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