Todo comenzó con unas llaves,
pequeñas, silenciosas,
como esas cosas que inventamos
cuando el corazón quiere acercarse
y todavía no sabe cómo decirlo.
Él nunca supo
que aquellas llaves eran una excusa,
que yo no quería abrir una puerta,
sino encontrar un camino
hacia sus manos.
Nunca pude decírselo.
Después apareció la manzana,
roja y prohibida,
cayendo en mitad del camino
como una tentación del destino,
como si la vida quisiera preguntarme
si aún tenía hambre de lo imposible.
Y aquella mañana llegaron sus palabras.
Sus mensajes.
Yo pensé que eran un error,
una equivocación del tiempo,
pero no lo eran.
Eran la puerta entreabierta
de una historia que no sabía
si debía comenzar.
Pero yo ya había vivido
en habitaciones sin ventanas,
ya había sido refugio
de alguien que nunca pudo llamarme hogar.
Y no quise volver.
Por eso me alejé,
aunque mi corazón,
ese animal terco que nunca aprende,
quisiera quedarse.
A veces todavía pienso en él.
En sus ojos.
En aquella mañana.
En la manzana sobre el camino.
Pero, sobre todo,
pienso en las llaves.
Las llevo todavía
en algún lugar de la memoria,
como quien conserva
la llave de una casa
en la que nunca vivió.
Y ahora sé
que no todas las llaves abren puertas,
que algunas solamente nos enseñan
qué puertas debemos dejar cerradas.
Quizá nosotros fuimos eso:
una puerta entreabierta,
una manzana prohibida,
dos corazones temblando
al otro lado,
y unas llaves
que, aun teniéndonos tan cerca,
nunca encontraron
la cerradura de los dos.
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Autor:
Susy Endara (
Online) - Publicado: 20 de agosto de 2026 a las 13:01
- Comentario del autor sobre el poema: La poesía es una anécdota de mi vida que viví hace algún tiempo.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Susy Endara, Nelly Cevallos - Liora

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