Si mi respiración se pausara,
¿la tristeza me iba a abandonar?
Si mi corazón no latiera,
la tierra tendría que girar.
Nadie llamaría a un nombre olvidado,
guardando los recuerdos en letras que lo conformaron.
No habría espacio abandonado;
en realidad, no notarían si fue ocupado.
Sencillamente,
los días seguirían pasando.
Nadie abrazaría el aire,
anhelando un fantasma;
deseando sentir,
deseándome a mí.
La lluvia no sería gentil,
pidiendo que me quede,
aferrando sus gotas a mí.
El suelo sabría que partí;
tierra fui,
en tierra volví.
Dejando atrás mi carne,
atada al pecado y la tentación,
al miedo que me hace huir.
Sostendré un espíritu
que débilmente se aferra en mí.
La furia de mi sangre correrá,
purificando lo indigno,
dejándome partir.
El agua me alcanzará,
convirtiéndome en espuma de mar.
Sin más furia,
la tristeza se irá.
Pero, ¿y si el problema no es la tierra que gira,
sino yo,
que no la puedo alcanzar?
El miedo sostiene mi garganta,
me ata y me quebranta.
Sin nada más que oscuridad,
entre el silencio de la tierra y el mar,
en un susurro,
el cielo me recordará;
el miedo se perderá.
Buscando la muerte de mi carne,
la muerte de mí,
para vivir,
para encontrar el nombre que perdí.
En el abandono de lo terrenal,
por fin,
volveré a respirar.
-
Autor:
Juls (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 20 de agosto de 2026 a las 06:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.