Solo sé que he perdido, que estoy de salida, en caída
libre,
como una breve lumbre en una larga oscuridad.
Solo sé que la sangre no olvida,
que el silencio no calla nunca
ni se apaga el crepitar del fuego en la memoria
Voy leyendo un libro sobre las Galias de Julio Cesar
y luego, no sé porque, dibujo un corazón sobre
unas hojas de cannabis
al borde de un camino lluvioso, lleno de fango,
plagado de cuerpos y dagas y extremidades flotando
en charcos de sangre.
La guerra del hombre siempre es consigo mismo
y la victima siempre es él,
el verdugo del hombre es él,
el infierno del hombre siempre es él.
Hay tiempos duros, dolorosos, el hombre envejece,
duerme más, se hunde más.
El hombre es más prolífico ahora, odia, mata, envenena,
descuartiza más, bombardea más.
El hombre es más avaricioso ahora, más vanidoso,
miserable, peligroso, sórdido
y más estúpido, como el que más…
Como antes en las Galias, ahora en Gaza y el Líbano
se han despertado los verdugos
y han desatado los infiernos.
Niños muertos, muchos, miles, agonizantes,
sin familia, amputados de todas las formas posibles,
gentes destrozadas, irreconocibles
en una fracción de segundo, pueblos derruidos,
explosiones, bombas destruyendo, aplastando todo
y luego hambre y sed,
hambruna y sangre y más bombas.
Como antes, hordas a golpe de metal y pólvora,
cenizas de huesos, cenizas de sangre,
tropas arrastrando con saña rodillas enlazadas
a algún rezo y cántico de paz,
y la ira a la cabeza del trueno, del plomo,
disparando a los caídos, matando a los muertos
otra vez.
Como antes, satánicos elegidos por los dioses,
hoy sionistas marchando a matar, repartiendo
tumbas,
deshumanizando primero
y asesinando después.
No. Esto no empezó el 07 de octubre.
Los sionistas, ultra fascista, desde hace décadas
vienen palpitando
su atroz bandera de viles genocidas, de horrorosos
malditos hijos de puta, sobre Gaza, Palestina, Líbano,
Cisjordania y otros
Gaza, sufrida, bombardeada, con los niños debajo
del suelo
y mujeres repartiendo como hostia a sus eternos
hijos.
Otros vendrán y más semillas brotarán de la sangre,
del sudor,
de las profundidades,
de la multitud que orbita y lleva su nombre,
porque a pesar de todo no le podrán morir.
Gaza, sin madres y, aun así, ausentes, seguirán
pariendo raíces
y hombres y manos grandes
y espíritus que seguirán peleándole a los buitres,
a los martillos, a los volúmenes de odio y sufrimiento,
a la crueldad extendida
como cáncer para el alma…
Gaza, seguirá levantándose de todos los lloros
y todas las muertes,
por encima de los perpetradores y salvajes genocidas
para seguir viviendo.
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Autor:
Matias 01 (
Offline) - Publicado: 19 de agosto de 2026 a las 18:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
Comentarios3
Un poema desgarrador y necesario.
De las Galias a Gaza, el poema traza un círculo de violencia que se repite, pero con una diferencia crucial: aquí no hay épica ni vencedores, solo el dolor encarnado en niños, mujeres y cuerpos destrozados. La fuerza del texto no está en la denuncia abstracta, sino en la imagen visceral (la sangre que no olvida, las extremidades flotando, los niños bajo el suelo) que convierte la historia en una herida abierta.
El verso final, sin embargo, rescata un germen de resistencia: no la victoria militar, sino la persistencia de la vida que brota de la muerte, como raíces que se niegan a desaparecer. Un canto fúnebre que, en su propia oscuridad, siembra una luz mínima pero obstinada.
Con admiración y respeto recibe un abrazo literario
El hombre es un bruto, probablemente un virus expulsado y traído aquí a la Tierra quién sabe porqué, tal vez una deformación genética de sí mismo? Digo.
Volviendo a leer su escrito encuentro que su denuncia, justisima, apenas y hasta ahora ha tenido lecturas, algo que ya es normal: esta especie humana, dícese poética, aquí, no quiere saber de problemas ajenos, no. Busca el reconocimiento de otros que les ensalzen y les lleven arriba. Siempre lo he dicho: "...Poetillas de calcetín alto"
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