El principio del fin

Julián. A.

Me muero por tenerte, adoro lo dulce de tus ojos. Ahora mismo adoro todo de ti, vida mía.

Y, en esta mañana, te veo a los ojos mientras cruzas tus manos con las mías, pienso en lo difícil que ha sido hallarnos en esta multitud de la vida. Después renace un infame recuerdo que me consume y me hace repensar, mientras me acompañas por la tarde desde muy cerca sin soltarme a pesar de mis dudas.

Y, sin embargo, no me interesa que diga mi destino, si me dice que mi razón no justifica mi amor por ti, ya que desde el primer segundo fui débil siempre débil. Ahora, se acerca el anochecer, sin lograr distinguirte en la oscuridad y, aunque tu mano intenta soltarme, deseo encontrarte en la infinidad de la oscuridad, donde ya nada existe. 

Maquiavelico, siempre terrorífico vivir el amanecer. Las primeras luces del día se encienden, no me reconoces y te marchas. No volverás, el ciclo ha llegado a su fin y tienes que volver al paraíso de ángeles y rosas al que yo no pertenezco. Dejarás de ser el destino original de mis palabras, todo me ha superado, en mi vida y mis sueños tu recuerdo me hablará, mientras yo seguiré escribiéndole a mi corazón a ver si despierta. 

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Comentarios2

  • JUSTO ALDÚ

    Dele,

  • Daniel Omar Cignacco

    Muy bello poema y te invito a leer el mío sin compromiso.
    https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-838806



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