El don celestial de hacer cantar las palabras

Enmascaradodelapoesia

Existe un don que desciende de las alturas eternas,

gracia concedida por la mano del Creador;

la oratoria… tesoro que el cielo te entrega,

para que el alma hable, y despierte al mundo el corazón.

 

Con ella viajas sin fin, de orilla en orilla:

del amor que florece a la tristeza que calla y llora;

de la paz que envuelve como manto de luz,

al dolor que punza, que quema, que desgarra y desgarra.

 

Te sumerge de pronto en las sombras del miedo,

donde todo parece oscuro y sin final…

mas en un santiamén, como soplo divino,

te eleva a la alegría, radiante, inmortal.

 

Puede asomar la locura y parecer abismo,

la ira abrir páginas oscuras y sombrías;

pero no te turbes… tras cada sombra hay luz:

una visión sagrada que jamás se extinguiría.

 

Viene disfrazada, suave y hermosa:

de poesía que canta, de verso que vibra,

de prosa que fluye como agua de fuente,

donde el espíritu sagrado respira y se equilibra.

 

Y cuando la calma huya de tu pecho,

cuando el silencio te parezca desolación…

no te pierdas en la amargura, ni te rindas:

es el precio sublime de ser voz de la creación.

 

Ser poeta es llevar el cielo entre las manos,

sentir lo que otros ni siquiera imaginan;

cada texto que nace es una melodía eterna,

como arpas de ángeles que en las alturas cantan.

 

Acordes que descienden, dulces y celestiales,

armonía que el Señor mismo escucha con amor;

cada palabra tuya… un canto que sube al firmamento,

y cada verso… un milagro que florece… en el corazón.

  • Autor: Enmascaradodelapoesia (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 17 de agosto de 2026 a las 19:56
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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