Aquel niño con mirada de Cristo
Todos llevamos un niño adentro…
Eso lo recordé esta mañana
cuando lo vi… cuando me vi… allí en el suelo,
al borde de la escena con herida que sangraba…
Hoy lo vi en el subte, vendía pañuelos,
pero el reloj me poseía y me embrujaba,
el tiempo todopoderoso me reclamaba puntual al encuentro.
Hubiera sabido que no iba a ningún lado, paraba.
Hoy vi a aquel niño de cabello ceniciento.
Y me dijo algo. Quería advertir mi desgracia.
No pude oírlo. Sonó mi celular en aquel momento.
Con su carita sucia me vio alejarme puntual a la nada.
Hoy vi a aquel niño y vi su triste mirada…
Vi los harapos que cubrían su cuerpo,
vi sus manos curtidas y su pancita hinchada,
y al caballo de calesita que no cabalgó, en sus ojos sedientos,
sedientos de sueños, y un barrilete que volaba,
volaba solo, en el éter de sus anhelos…
Pero ignorando su miseria me alejé
así bien vestido como iba yo…
La pregunta que no me hice era … “¿por qué?”…
si mi traje no me hacía superior…
¡No!
Aquel segundo logró igualarnos por primera vez…
Esa avenida que cruzaba con impulso cegador
se quedó con mi traje, mi celular y mi vida de papel.
Sin saber que aquel que esta mañana me miró
con mirada cristalina que esquivé,
para no darle una moneda, pues llevaba billete de dos…
aquel niño interno que no escuché…
aquel niño con mirada de redentor…
aquel niño con los ojos color del café…
aquel niño con mirada de Cristo…
…aquel niño…
…era yo…
Autor: Elhen Amorado
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Autor:
Elhen Amorado de Lahvida (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de agosto de 2026 a las 19:36
- Comentario del autor sobre el poema: Reciclando poemas del fondo, trayéndolos para adelante hasta que me vuelva la inspiración para renovar. Todo puede cambiar en un segundo, solo basta con ignorar las señales. No debemos perdernos en el mundo heterogéneo que habitamos y reconocer que no somos el centro del universo.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sheilo Sanz, Éusoj Nidlaj, Mirta C. Sly, Hernán J. Moreyra, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora, Rosario_Bersabe, rosi12, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios4
Niños que merecen mucho más de lo que obtienen. Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta. Muy grata y reflexiva lectura.
Gracias amigo mío! Así es, tantos niños que tienen mucho menos de lo que merecen, mi querido amigo! Tan acertado tu comentario. Te dejo un gran abrazo!!
😄✊
No voy a llorar No voy a llorar No voy a llorar No voy a llorar No voy a llorar No voy a llorar 😭
No llores mi queridísima amiga Mirta!! Es para reflexionar y tocar las fibras solamente. Te dejo un apretado abrazo de contención!!
Gabriel!
Gabriel, qué fuerte ese instante en que todo el poema se vuelve sobre quien lo cuenta. Durante la lectura creemos estar mirando a ese niño desde afuera: sus harapos, su hambre, el caballo que no cabalgó, ese barrilete perdido entre sus sueños. Y al final comprendemos que la verdadera distancia nunca estuvo entre dos personas, sino entre un hombre y el niño que llevaba dentro.
También me golpeó ese traje que termina quedándose en la avenida junto al celular y esa vida de papel. De pronto, todo aquello que parecía importante pierde su peso frente a una mirada que él no quiso detenerse a escuchar.
Y el cierre, Gabriel… ese niño con mirada de Cristo que termina siendo él mismo. Ahí el poema duele de otra manera.
Abrazo enorrrrrme.
— LIORA
Gracias amiga querida Nelly!!
Tu mirada profunda enaltece el sentido de este poema.
Me da mucha paz poder llegar con estas letras a la sensibilidad del lector, como lo eres tú en este caso. Porque va dejando precisamente eso, un mensaje de no olvido a lo que alguna vez fuimos. Que la vorágine de la vida no nos devore, que un traje lujoso no nos haga olvidar los harapos que alguna vez vestimos (todo simbólico por supuesto).
Y ese niño interno que ve en el subte, es como una alucinación antes de la muerte, que lo está poniendo a prueba, le da una última oportunidad: deténte, le grita. Pero no lo escucha, no se demora a pensar que alguna vez estuvo en la misma situación y le dolía que la gente como él lo ignorara.
Y entonces luego la avenida se lo lleva puesto.
En retrospectiva nace la voz del narrador de este poema.
Gracias por tu presencia siempre puntual. Me hace feliz encontrarte a diario.
Te dejo un abrazo enorrrrme y afectuoso, querida amiga Nelly.
Gabriel.
Las lágrimas empañaron mis gafas. Aquél niño éramos todos.
Querida Rosario:
Gracias por tu lectura tan sensible. Me da mucho gusto que las letras de este poema puedan llegar al corazón del lector. Se trata de un tema delicado, para estar atentos, y tu atención es muy importante para mí.
¡Cuántos niños que merecen de nuestra mirada generosa!
En muchos casos ese niño fuimos o tal vez seamos todos, como tú dices.
Te dejo un gran abrazo.
Gabriel.
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