Anoche vino a visitarme
el fantasma de mis sueños de barro,
vestido de arcilla seca
y de lágrimas de antaño.
Traía consigo
su mochila de ilusiones,
telaraña de fuego fatuo,
que encandila el corazón.
¿Que te trae por aquí,
viejo amigo del camino?
Veo que portas contigo
nuevos delirios de razones.
Son miel amarga tus cantares
y yo los llevo conmigo,
como piedra en las entrañas,
tatuados en mis errores.
Y si te atrapo en mis renglones,
quizas me des un respiro,
y conocer la libertad
de vivir sin tu aguijón.
Ya no quiero tu espejismo,
tengo sed de lluvia clara,
mi maleta echa jirones,
encontró por fin su andén.
En un rincón del alma,
todavía sin barrer,
hallé un átomo de viento,
de un eterno amanecer.
Aquí apuesto mi esperanza,
mis manos, mi amor, mi piel,
y alzaré un castillo de rosas
entre zarzas del ayer.
Así en tu próxima visita
podrás entrar a comer,
y ser testigo de sus muros,
donde arde el fuego del ser.
Sentados a la mesa,
te serviré como a un hermano,
delicias de luz y tormento,
que por fin se dieron la mano.
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Autor:
Riverajurado19 (
Online) - Publicado: 17 de agosto de 2026 a las 11:12
- Categoría: Sin clasificar
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