Hemos amado juntos tantas cosas.
Un rumor, un suspiro, un aliento final y compartido;
recorriendo el oasis del abrazo,
buscándonos las manos,
hallándonos los cuerpos,
sobreviviendo la tristeza,
riéndonos del mundo,
cargando nuestra ausencia en el camino.
En tus ojos he hallado mi mirada,
mirarme en ti es un nuevo nacimiento,
donde construyo la melodía redentora.
Alli salpica la poesía nuestros ríos
y la existencia es solo una, tuya y mía.
Ell tiempo que nos queda es tan escaso,
intentemos gastarlo pronunciando una palabra;
la innombrada palabra esencial e inevitable,
una palabra presente y a la vez nunca encontrada,
para definirla de manera merecida,
empecinados a no asistir a su destino de ruinas.
En el lecho o en la vida siempre miré a tu lado,
Mujer imposible, inalcanzable, canción sin nombre.
Tu cuerpo de nube se escapa de mis manos,
desesperadamente busco hacerte mía.
Tu contorno de viento recorre por mis dedos,
tu tiempo es una sombra que se agota en mis pasos,
con perfume de sol, con rumores de ausencia.
Desconocidos rostros recorren mi existencia,
y mis ojos te buscan y mis brazos no llegan,
tu cintura se esfuma en las calles del mundo,
y yo desesperado te espero y te reclamo.
Tus ojos me sorprenden y yo anido en tu tiempo,
tu tiempo nacarado tu tiempo con el mío,
el tiempo de querernos, el tiempo del vacío.
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 17 de agosto de 2026 a las 11:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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