Para comunicarnos con los dioses,
teníamos que conocer poses;
para comunicarnos con los Grandes,
no podríamos hacer reproches.
Aunque nos advirtieran sobre ella,
Yharnam, la madre de las estrellas;
se casó con un Grande poderoso,
uno receloso, un ser odioso.
Uno que, con su única y vieja sangre,
maldijo las humanas calles acres;
con un olor de despiadadas bestias,
ahora los cazadores, con molestias,
Se encargan ellos de los males
que asolan estas tierras infernales;
como una pesadilla sin final,
todo conocimiento arcano es un mal.
Autor: Samuel Fuentes
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Autor:
El buho escritor (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 16 de agosto de 2026 a las 18:07
- Categoría: Sin clasificar
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