¡Ódiame! Si tu alma así lo quiere,
como se odia la sombra del pantano,
como el viento maldice al árbol seco
cuando le arranca el último verano.
Destrúyeme. Que caigan sobre mi pecho
las piedras del rencor y del olvido;
que ya mi cielo se deshace
como un lirio marchito y abatido.
Madrugué con la aurora entre los ojos,
buscando el primer oro de la mañana;
mas no hallé la caricia de los soles,
ni la paz que florece en la montaña.
Y tú, sin detener tu paso breve,
sin preguntar siquiera por mi suerte,
me empujaste a los bordes del abismo
donde conversa el desconsuelo con la muerte.
Y mientras la tarde agoniza lenta
sobre los montes grises del dolor,
esta vez que me arrojaste
a dos pasos del infierno, sin amor.
No por el golpe mismo estoy vencido,
ni por la amarga espina de tu acción;
sino porque no pensaste un solo instante
si quedaba aún vida en mi corazón.
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Autor:
Atrapasueños (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 16 de agosto de 2026 a las 06:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Online)
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