GRITO SILENCIOSO

NM de la Rosa.

El pasado.
Quién pudiera arrancarlo de raíz.
Un instante.
Solo uno.
Y bastó para torcerlo todo.

Quise un futuro
pero no hay.
A mi alrededor:
escombros,
ruinas que aún respiran.
Nada sostiene.
Nada llama.

He soñado tanto con la muerte
que cuando la siento cerca
no tiemblo.
Me entrego.
Pero se desvanece.
Y entonces queda claro:
ni la muerte me reclama.

La oscuridad traga mis lamentos.
Mis gritos se enfrían antes de nacer.
Se quedan aquí,
clavados en el pecho,
repitiéndose hasta desgastarse.

Mi camino no fue camino.
Se volvió espina,
herida abierta,
rastro que no lleva a ningún lugar.

La vida:
un río seco.

Y yo aquí.
Sin saber si vivo,
si muero,
o si ya dejé de ser.

 

NM de la Rosa

(México)

Copyright © Todos los derechos reservados

Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Hermosa y genial tu maestria poetica estimada poetisa y amiga NM de la Rosa
    Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España.
    El Hombre de la Rosa



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.