Tu nombre
Quise escribir tu nombre
a medio camino
y aparecieron tus ojos
como un meteoro,
rumorosos como un sueño nocturno.
Entonces escribí tu nombre
como una dulzura de caña
entre la disparidad del viento,
incrustado en los bolsillos
donde bosteza el verso.
Tu nombre permanecía allí,
entre las cosas pequeñas
que uno guarda sin saber por qué,
como una semilla
que todavía no conoce la tierra.
Pronuncié tu nombre
con mi voz tranquila,
caminando como un marinero
abastecido de unos labios.
Lo pronuncié despacio,
para que no se perdiera
en la intemperie.
Lo escribí
y lo pronuncié durante días,
implacable y colorido,
arrullándome
como se arrulla a un peregrino
cuando la noche
ya no ofrece caminos.
Tu nombre empezó a habitarme.
Y yo,
sin darme cuenta,
comencé a desaparecer
dentro de él.
Me imprimo en tu imagen,
fondo del día,
espléndida belleza
que no termina de revelarse.
Eres poesía
en el fragmento de los versos,
cántico que se desprende
de una página
y continúa respirando.
Eres el círculo magnético
que anuncia el corazón
antes de que el corazón
sepa pronunciarse.
Una lección colosal,
un fruto ensortijado
que teje el día
con hilos de luz
y memoria.
Y cuando la tarde
vuelve a cerrar sus puertas,
tu nombre permanece.
No escrito.
No pronunciado.
Sino suspendido
en ese lugar
donde la palabra
deja de nombrar las cosas
y comienza a revelarlas.
Allí te encuentro.
En el fondo del día.
En el rumor de los labios.
En la respiración del poema.
En ese suburbio de las páginas literarias
donde todavía camino,
como un marinero
que lleva tu nombre
entre las manos
y no sabe
si lo está escribiendo
o si es tu nombre
quien lo conduce.
-
Autor:
José Honorio Martínez Ochoa (
Online) - Publicado: 14 de agosto de 2026 a las 11:38
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco
- En colecciones: Poemas de amor.

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