El cuerpo, rey,
señor, fuente, tierra,
la mente, timón,
sentido, dirección.
No miente, no sabe,
la verdad discurre
por sus venas,
de la raíz a la punta,
alimentando células,
tejidos, sistemas,
y la mente, arriba,
que no se entera,
a sus asuntos, firmando
los papeles que le llegan,
desairando las cartas
que no le interesan,
sibilina si se trata
de lograr su meta,
maquiavélica si se encarta...
El cuerpo, madre, origen,
semilla, esencia.
Es a él a quien me debo,
quien me conoce,
quien sabe de mis carencias,
a quien confieso confidencias,
y la mente, la mentecata,
la charlatana, la vendehúmos.
la que se vende al mejor postor,
vade retro.
Respiro, me sereno,
miro de frente, valoro,
reconozco que la mente
hace su papel, sí sibilina,
sí embustera, sí insidiosa,
pero tanta fuerza
que de mi mar interior sale
precisa de un parteaguas
firme, fuerte, férreo.
No hallo mejor equipo.
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Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 13 de agosto de 2026 a las 07:59
- Comentario del autor sobre el poema: El dilema de siempre resuelto a la nietzscheana.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2

Online)
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