Hay instantes en que la sed de saber de ti me inunda por completo. Cuando la tarde declina y el sol se rinde, mi mente te busca en la distancia y me pregunto cómo ha transcurrido tu día, qué luces o sombras cruzaron por tu camino.
Añoro ser el guardián de tus madrugadas, estar a tu lado para ahuyentar con mis manos los monstruos que acechan tu descanso y devolverle la calma absoluta a tus sueños.
Al despuntar el alba, frente a la quietud de mi café, me asalta la dulce duda de si en ese mismo y frágil instante tus labios también rozan una taza tibia. Y más tarde, entre el ritual cotidiano de preparar la cena, mi único ruego al silencio es tener la certeza de que te encuentras a salvo.
He descubierto que el verdadero exilio no se mide por la distancia. Es una cárcel tejida de pura incertidumbre, un infierno silencioso donde la mayor de las condenas es ignorar tu bienestar. Decirte que te extraño resultaría insuficiente para expresar la verdadera magnitud de lo que alberga mi corazón.
Ante esta inmensidad que nos separa, solo me queda soltar un suspiro al viento: que la vida te abrace con dulzura, que estés bien y que, sobre todas las cosas, seas plenamente feliz.
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Autor:
Loco De Amor (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 12 de agosto de 2026 a las 13:53
- Categoría: Sin clasificar
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