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Costas vírgenes doradas
de dulces aguas turquesas,
que me disteis mil sorpresas
para ser tan añoradas.
Ahora os veo calmadas,
al Hébrides muy calmado,
pues quizás ya se ha olvidado
de sus furias consentidas
por el Lir de viejos druidas
y sus túmulos sagrados.
Belenus sigue presente
en una cruz milenaria,
dejando su luz corsaria
en su paisaje valiente.
Y es esa cruz, esa fuente
de los símbolos britanos,
me recuerda los veranos
de la adolescencia loca,
agua helada que me evoca
sentimientos tan lejanos.
Mis anhelos se quedaron
entre los verdes y azules,
en los blancos abedules
que entre los musgos brotaron.
Sueños que deambularon
con dibujos en la arena,
y cristales de galena
eran grises de ilusión,
daban vida al corazón
de una vikinga masiena;
y los cantos ya están muertos
disipando vientos suaves,
que ahora fluyen sin aves
entre tundras y desiertos.
Pero el cielo sigue abierto
a las más simple oratoria,
a pensamientos de euforia
de silencios musicales,
tan visibles y reales,
primer beso en mi memoria.
Tarde llena la pradera
oscureciendo temprano,
es el tiempo de un verano
de una machair muy severa.
Dice la brisa certera
del monte de la Gellà,
que ese tiempo ofrecerá
lo que se pida con fe,
pero no lo que se fue,
pues ya nunca volverá.
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Jhetsefany
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Autor:
Jhetse (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de agosto de 2026 a las 07:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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