Niña, te envidia la luna,
porque eres guapa gitana
y luces como ninguna;
te miras por la mañana
en la hoja de aceituna.
Llevas el rayo en el pelo,
que al mismo aire cautiva;
un azabache de duelo
que en tu mirada altiva
derrite el cristal de hielo.
Con ese paso de fuego,
cuando cruzas la plazuela,
pones al mundo de ruego;
hasta la fuente se desvela
por tu figura y tu juego.
Reina dueña de la noche
vas bordando el sentimiento,
de los cantes el derroche;
con tus andares de viento
y el clavel en el abroche.
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Autor:
Salva Carrión (
Online) - Publicado: 12 de agosto de 2026 a las 09:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Salva Carrión

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