Cuando eres joven
caminas como si los días
fueran un bolsillo sin fondo.
Crees que siempre habrá un mañana
esperándote con la misma paciencia.
Pospones abrazos,
guardas palabras,
dejas sueños para después,
como si el después
hubiera firmado un pacto contigo.
Pero un día
te detienes frente al espejo.
Y hay un rostro
que ya no se parece
al de tus recuerdos.
Las arrugas
no llegan de repente;
son el idioma silencioso
de todo lo vivido,
de lo perdido
y de lo amado.
Entonces comprendes
que el tiempo nunca fue infinito.
Lo infinito,
si acaso existe,
es la huella
que dejamos
en quienes compartieron
un instante de vida con nosotros.
— LMML
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Autor:
LMML (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de agosto de 2026 a las 12:53
- Categoría: Sin clasificar
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Offline)
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