Dicen que el amor tiembla cuando se acerca a ella,
que un espanto de sombras le clausura el camino;
que su piel es un mapa de cicatrices ciegas,
donde rejas oscuras sepultaron su brillo.
Dicen que se ha quedado suspendida en la nada,
indiferente al tacto, clausurada en su invierno;
que ya no se estremece ni despliega sus alas,
cuando una boca nueva busca el nido de su cuello.
Dicen que la distancia la derribó en el lodo,
un abandono enorme de raíces cortadas;
que allí parió un pedazo de su propia memoria,
un hijo que respira entre el olvido y la escarcha.
Dicen que ya no busca la luz del firmamento,
porque perdió la estrella que guardaba su aroma;
una noche sin ojos se lo robó en el viento,
dejándola vacía, desterrada y a solas.
Pero dicen también, como un rumor de hojas,
que en sus labios marchitos prenderá el deseo;
ay, dicen que he marchado como un tonto en la sombra,
mendigando veranos donde solo hay invierno
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de agosto de 2026 a las 10:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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