Después del temblor 🔥

Daniel Omar Cignacco


AVISO DE AUSENCIA DE Daniel Omar Cignacco
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La tierra
retira su nombre
de las casas.

Queda una taza
en mitad del suelo,
todavía llena
de una ausencia.

Las paredes
han aprendido
otra forma de caer.

Afuera,
un árbol sostiene
entre sus ramas
el polvo de una habitación.

Nadie pregunta
qué ocurrió.

El silencio
lo sabe.

Y bajo las ruinas,
muy despacio,
algo que no vemos
continúa llamando
a la luz.

Daniel Omar Cignacco  © 2026

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  • Autor: Daniel Omar Cignacco (Online Online)
  • Publicado: 11 de agosto de 2026 a las 10:27
  • Comentario del autor sobre el poema: El poema habla del terremoto como una ruptura no solo física, sino también emocional. “La tierra retira su nombre de las casas”: el mundo cotidiano deja de ser reconocible después del desastre. La taza llena de ausencia representa lo que permanece cuando las personas, los objetos y la vida cotidiana han sido desplazados. Las paredes que “aprenden otra forma de caer” convierten la destrucción en una transformación irreversible. El árbol con polvo de una habitación mezcla naturaleza y hogar: el desastre ha borrado las fronteras entre ambos. “El silencio lo sabe” expresa aquello que queda después del terremoto: una experiencia demasiado grande para ser explicada. El final introduce una esperanza mínima: debajo de la destrucción todavía existe algo que busca la luz. En conjunto, es un poema sobre la fragilidad, la pérdida y la persistencia de la vida después de una catástrofe.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
  • Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco
Comentarios +

Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    Es un poema de gran intensidad contenida. El terremoto no aparece únicamente como fenómeno natural, sino como una fractura de la realidad cotidiana: las casas, los objetos y el paisaje pierden su función habitual y adquieren una dimensión casi metafísica. La taza, el árbol y las paredes funcionan como restos de una existencia que acaba de ser desplazada. El poema evita el dramatismo explícito y encuentra su fuerza en el silencio, especialmente en ese final donde, bajo las ruinas, persiste una llamada hacia la luz. Su mayor virtud está precisamente allí: convertir la destrucción en una imagen sobria y profundamente humana de la pérdida y la supervivencia.



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