Oh Rosa, a la vida de todo hombre
siempre llegas clavada en el pecho.
De la sangre naces y dejas vacío
al cuerpo que te obsequió la vida.
Oh Muerte, sin rubor en los pétalos,
has hecho de mí una flor ajena.
-
Autor:
Evio (
Offline) - Publicado: 10 de agosto de 2026 a las 08:50
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.