Los pueblos colonizados somos gente muy educada. Hace tiempo recibimos la amable visita de los occidentales, y ahora se la devolvemos.
Los pueblos del sur somos educados,
pacientes, serenos, de buena memoria.
Hace mucho tiempo fuimos visitados
por hombres del norte, buscando la gloria.
Fue un gesto muy noble, muy civilizado:
robaron la tierra y hasta lo sagrado.
Abrimos los brazos cuando ellos llegaron,
conquistaron pueblos, riqueza, botín.
Crearon fronteras, alzaron cercados,
negándole al pueblo el derecho a existir.
Y así aceptamos, con finos modales,
la amable visita de esos animales.
Pasaron los años, giró la ruleta,
los mapas cambiaron, la herida cerró.
Pero un día llenamos por fin la maleta
y el flujo del viento de pronto cambió.
Tomamos los barcos, los vuelos, los trenes,
llegamos al centro de todos sus bienes.
Viajamos a Londres, a un barrio en París,
un café en Madrid, fregando escalones,
llevando en el alma a nuestro país,
trasladando a cuestas nuestras ilusiones.
La regla es muy clara para el invitado:
se paga el favor que le fue entregado.
Abran ya la puerta, preparen el té,
mírennos de frente, sin tanto recelo.
Estamos aquí de muy buena fe,
gozando riquezas que pagó mi abuelo.
No es una invasión, no hay de qué temer,
la etiqueta es parte de nuestro deber:
la visita hecha con tanto denuedo
os la devolvemos con sumo placer.
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Autor:
El desalmado (
Offline) - Publicado: 10 de agosto de 2026 a las 06:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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