La cercanía de lo que es
No busco la tarde
como quien contempla una distancia.
La busco para habitarla,
para entrar en su demora
sin pedirle una respuesta.
Bajo la caoba
la sombra no oscurece:
reúne.
En su quietud,
algo permanece
sin afirmarse,
como la tierra que sostiene
el paso antes de que el pie la nombre.
Una nube baja despacio,
sin peso,
y abre en el aire
un claro de sosiego.
Los árboles se inclinan
hacia mi silencio.
No hablan.
Tampoco callan.
Su proximidad
deja que yo sea
sin tener que defenderme
de la tarde.
La tierra negra recibe mi descanso.
No me conoce,
pero me guarda
en la hondura sencilla
de lo que no necesita pronunciarse.
A lo lejos,
un candelabro sostiene
su luz equidistante:
ni llama ni llama a nadie,
solo permanece
en el umbral de la noche.
Y la noche no cae.
Se reúne lentamente
alrededor de las cosas:
la caoba,
la nube,
la tierra,
mi cuerpo detenido.
Entonces comprendo:
lo que es
no se posee
ni se mira desde afuera.
Se habita.
Y, por un instante,
habitar es permanecer
en la cercanía
de aquello que, silenciosamente,
nos deja ser.
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Autor:
José Honorio Martínez Ochoa (
Online) - Publicado: 9 de agosto de 2026 a las 16:24
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1
- En colecciones: Poemas de amor.

Online)
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