No puedo llorar.
Mi orgullo
no me lo permite.
Aunque mi alma
lleva mucho tiempo
hecha pedazos.
Y honestamente,
ya no creo
que quede algo
que pueda hacer
para arreglarla.
Qué maldita ironía.
Pasé tanto tiempo
intentando no romperme.
Intentando sobrevivir.
Intentando vivir
sin mostrarme
como realmente soy.
Interpreté tanto
a mi personaje,
tratando de esconder
al verdadero yo,
que terminé olvidando
quién era realmente.
Olvidé
cómo abrir el corazón.
Mis máscaras
son tan pesadas,
que ya no sé
si todavía podría
quitármelas.
Sé que algún día
ya no voy a ser capaz
de sostenerlas.
Y caerán
por su propio peso.
Cuando eso pase...
me pregunto
si realmente seré yo
el que esté detrás de ellas.
Sé
que soy culpable
de mis propias acciones.
O al menos...
eso me gusta pensar.
Porque en realidad,
ni siquiera sé
cuál fue mi delito.
Y aun así...
estoy dispuesto
a aceptar
mi condena.
Supongo
que soy más tonto
de lo que me gustaría aceptar.
Porque hay días
en los que ya no sé
si me perdí
intentando protegerme...
o si simplemente
dejé de existir
hace mucho tiempo.
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Autor:
O. B. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de agosto de 2026 a las 11:46
- Comentario del autor sobre el poema: Pinches chivas no valen verga
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 4
- En colecciones: Para (O.B.).

Offline)
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