SILENTE

Elias Castellano

 

Silente llegaba

como un ladronzuelo

de espuma salada.

 

Dejadme que llore

aquí, en esta playa

que llora conmigo

lágrimas amargas.

 

Se ausentó silente

un alba dorada

como un penitente.

 

No la eché de menos.

¡Yo no la esperaba!

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