El Otro Tiempo

Luis Barreda Morán

El otro tiempo

Hay un hombre que vive en mí,
aunque ignoro su nombre y su morada.
Lo encuentro algunas noches,
cuando el sueño entreabre sus puertas
y el pasado, que creíamos muerto,
regresa con la paciencia de los fantasmas.

Ese hombre fui yo.

Tenía en las manos un instante
que ahora daría todos mis años por recuperar.
Pudo decir una palabra
y eligió el silencio;
pudo seguir un camino
y se detuvo ante la sombra.

No sabía entonces
que una decisión diminuta
puede dividir una vida en dos,
como un espejo que, al quebrarse,
multiplica para siempre el rostro.

A veces imagino que existe
un tiempo secreto,
un tiempo que no figura en los relojes,
donde aún permanece intacto
aquello que perdí.

Allí vuelvo.

Cruzo una calle que ya no existe,
abro una puerta que nunca abrí,
pronuncio aquello que mi cobardía calló
y encuentro, al otro lado,
a la persona que pude haber sido.

Me mira.

No me acusa.
Quizá porque conoce
que también él ha cometido errores,
que también él ha perdido algo,
que toda vida es un laberinto
hecho de elecciones y renuncias.

Le pregunto si fue feliz.

No responde.

Y comprendo entonces
que ningún hombre puede regresar al pasado
sin convertirse en otro hombre.

El tiempo no es un río
que podamos remontar;
es quizá un espejo infinito
en el que cada instante contempla
a todos los instantes que pudo ser.

Por eso sigo buscando.

No busco solamente aquel amor,
ni la palabra que debí decir,
ni la puerta que debí atravesar.

Busco al que fui
antes de saber que perdería.

Quizá la verdadera condena
no sea haber elegido mal,
sino recordar eternamente
las vidas que quedaron esperando
detrás de nuestras decisiones.

Y, sin embargo, esta mañana
he comprendido algo.

El pasado no abre sus puertas,
pero el corazón todavía tiene caminos.

No puedo regresar
para cambiar al hombre que fui;
puedo, acaso, impedir
que el hombre que soy
vuelva a traicionarse.

Así que avanzo.

Con mis errores como equipaje,
con la memoria como una vieja brújula,
con aquello que perdí
guardado en el lugar más secreto de mí.

Y si alguna vez el destino
vuelve a ponerme frente a una puerta,
no le pediré al tiempo que retroceda.

Entraré.

Porque tal vez la única forma
de vencer al pasado
no sea regresar a él,
sino vivir de tal manera
que el futuro no tenga que arrepentirse de nosotros.

—Luis Barreda/LAB
Los Ángeles, California, EUA 
Diciembre, 2018.

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  • Autor: Luis Barreda Morán (Offline Offline)
  • Publicado: 9 de agosto de 2026 a las 03:49
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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