թօҽตα 39
Pero el sol que te hizo
también incendia y te ama,
y hay un sol que se ahoga
cuando la tarde cae a tus pies
y te anochece.
Yo he visto
tu alegría convertirse en poema
y el poema en ceniza que ya nadie retrae.
Porque toda mi luz
tiene su reverso de luto,
toda abeja extasiada
muere en su propia miel.
Mariposa blanca,
también tú tienes alas de noche:
bajo el trigal que amas a veces olvidas alguna espiga.
Yo, que sombrío te amo, reconozco en tu vuelo
la misma herida que el sol
deja en cada cosa que toca.
Te busco en el incendio
y encuentro solo el fruto de tu cuerpo,
lo que deja el fuego cuando brota en el vergel.
Así te amo ahora, no en tu mediodía pleno,
sino en el fenecer de tu luz más hermosa,
cuando el sol que eras tú
se convierte en veneno dulce
y hasta mis abejas se duermen en cada rosa.
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Autor:
ղҽցαԵíѵҽ ตαղ 🍃 (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de agosto de 2026 a las 03:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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