Si El Tiempo Tuviera Regreso

Luis Barreda Morán

Si el tiempo tuviera regreso

Hay errores que no hacen ruido
cuando nacen.

Llegan despacio,
como una sombra que cruza la tarde,
y uno continúa viviendo
sin saber que acaba de perder
una parte de su destino.

Yo cometí uno.

Y desde entonces
llevo dentro una habitación cerrada
donde todavía respira
aquello que fui
antes de aquella hora.

Cuántas veces he querido
detener las agujas,
entrar nuevamente en aquel instante,
mirar mis propias manos
y decirles:

no lo hagas.

No pronuncies esa palabra.
No escondas la verdad.
No confundas el deseo
con el amor.

Pero el tiempo no escucha
a los arrepentidos.

Camina.

Pasa sobre nosotros
con sus zapatos de piedra
y no vuelve la cabeza.

Ahora sé que una mentira
puede durar solamente un minuto
y, sin embargo,
tener la edad de una vida.

Sé también
que hay pérdidas que no terminan
cuando alguien se marcha:

se quedan en la mesa,
en una canción,
en una fotografía,
en el silencio de la noche,
en ese lugar del pecho
donde todavía esperamos
lo que ya no regresará.

Y yo quisiera recuperar
aquella antigua posibilidad,
aquel pequeño camino
que se abrió frente a mí
y que no supe reconocer.

Daría mis noches,
mis años,
la soberbia de haber creído
que siempre habría mañana,
por volver un solo instante
a ese día.

No para cambiar el mundo.

Sólo para cambiarme a mí.

Para llegar hasta ti
sin disfraces,
sin miedo,
sin esa mentira que ahora pesa
más que todas mis palabras.

Pero hay puertas
que el arrepentimiento no puede abrir.

Y hay amores
que, una vez perdidos,
se convierten en una patria
a la que sólo podemos regresar
con la memoria.

Por eso esta noche
no te busco en las calles.

Te busco dentro de mí.

Allí donde todavía existe
la versión de nosotros
que el tiempo no consiguió destruir.

Allí te digo,
aunque nunca puedas escucharme:

perdóname.

No para que vuelvas.

Sino para que algún día
pueda aprender a vivir
con la ausencia de tus pasos.

Porque amar también es esto:

descubrir demasiado tarde
el valor de aquello que teníamos,

y seguir caminando
con las manos vacías,

mientras el corazón,
obstinado y triste,
continúa llamando
a una puerta
que ya no se abre.

—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA
Noviembre, 2014.

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  • Autor: Luis Barreda Morán (Online Online)
  • Publicado: 8 de agosto de 2026 a las 00:15
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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